Publicado por Peru Journeys.
Cuando se piensa en café de especialidad, la mente suele viajar a Colombia, Etiopía o Costa Rica. Pocos saben que el Perú es, según Promperú, el segundo exportador mundial de café orgánico, solo detrás de México —y que ese café de altura no se concentra en una sola región, sino en valles cafeteros donde la geografía misma define su calidad.
El café arábica —la variedad predominante en el Perú— se cultiva idealmente en zonas de selva alta, entre los 800 y 2,000 metros sobre el nivel del mar. Esta franja de altitud, conocida como «selva alta» o «ceja de selva», combina temperaturas moderadas, alta humedad y suelos volcánicos, condiciones que ralentizan la maduración del grano y concentran sus azúcares naturales, dando como resultado tazas con mayor complejidad de sabor que el café cultivado a menor altitud.
A pocas horas de Cusco, descendiendo desde el Valle Sagrado hacia la selva alta, se encuentra la provincia de La Convención, una de las zonas cafeteras más importantes del sur del Perú. Aquí, comunidades agricultoras —muchas organizadas en cooperativas con décadas de historia— cultivan café orgánico bajo sombra, en sistemas agroforestales que también producen cacao, cítricos y otros frutos tropicales en el mismo terreno.
Lo distintivo de esta zona es que el mismo viajero que recorre el Valle Sagrado y Machu Picchu puede, en una extensión relativamente corta del itinerario, descender hacia un microclima completamente distinto: de los Andes fríos a la selva alta tropical, sin necesidad de un traslado de varios días.

Más al norte, en la región de Amazonas —conocida principalmente por la fortaleza de Kuélap y las cataratas de Gocta— el café orgánico crece junto a una de las mayores concentraciones de biodiversidad del país. Es una región donde el cultivo de café convive con bosques de neblina, lo que añade un valor ecológico adicional a cada taza: muchas de estas plantaciones funcionan como sistemas agroforestales que protegen cuencas hídricas y conservan hábitats naturales.
En 2010, el café Tunki, cultivado en la provincia de Sandia, en Puno —en una lógica similar de altura y biodiversidad andina-amazónica— fue reconocido como el mejor café de especialidad del mundo en la feria de la Specialty Coffee Association en Estados Unidos. Este reconocimiento posicionó al café peruano de altura en un nivel de calidad que pocos países en la región pueden igualar.
Para viajeros interesados en el agroturismo y el café de especialidad, diseñamos experiencias que combinan la visita a fincas cafeteras orgánicas con el resto del recorrido por el Valle Sagrado, permitiendo conocer de primera mano el proceso completo: desde la planta hasta la taza, en el mismo viaje en el que se visita Machu Picchu.