La palabra «sostenible» aparece en casi todos los sitios web de agencias de viaje en el Perú. Lo que casi ninguna ofrece es algo mucho más simple y útil: una respuesta concreta a la pregunta «¿cuánto CO2 genera realmente mi viaje, y qué puedo hacer al respecto?». Ese vacío es, precisamente, la oportunidad de ofrecer información honesta en lugar de una palabra de moda.
Para un viajero proveniente de Norteamérica o Europa, el vuelo internacional representa, casi siempre, la mayor parte de la huella de carbono de todo el viaje —muy por encima del transporte interno, el alojamiento o las actividades en destino. Según la metodología de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y de calculadoras especializadas como myclimate, un vuelo de larga distancia en clase económica de ida y vuelta puede generar entre 1 y 2 toneladas de CO2 equivalente por pasajero, dependiendo de la distancia exacta, el tipo de aeronave y la ocupación del vuelo.
Para poner esto en perspectiva: esa cifra puede representar una proporción significativa de la huella de carbono anual total recomendada por persona según los objetivos climáticos internacionales, concentrada en un solo viaje de ida y vuelta.
En lugar de repetir cifras genéricas, lo más honesto es remitir a herramientas que sí calculan con precisión cada itinerario:
Estas calculadoras permiten obtener una cifra específica para la ruta exacta del viajero —por ejemplo, Miami–Lima–Cusco— en lugar de una cifra promedio sin sentido práctico.
Calcular la huella de carbono no tiene como objetivo desincentivar el viaje, sino tomar decisiones informadas:
Ser honesto sobre la huella de carbono de un viaje no es una contradicción con seguir viajando: es una forma de viajar con información completa, igual que se informa el costo económico real de un viaje antes de decidir. La sostenibilidad genuina no está en evitar la palabra «vuelo», sino en dar al viajero las herramientas reales para entender y, si así lo desea, compensar su impacto.
No prometemos viajes «carbono cero» de forma genérica, porque sería una afirmación poco honesta. Lo que sí hacemos es orientar a cada viajero hacia las herramientas de cálculo correctas para su itinerario específico, y trabajar con operadores terrestres y alojamientos cuyas prácticas ambientales puedan verificarse, no solo declararse.