Pregúntele a un trekker experimentado, de esos que ya hicieron el Camino Inca y el Salkantay, cuál es el siguiente desafío en el Perú, y es probable que mencione un nombre que la mayoría de viajeros nunca ha escuchado: Huayhuash. No es casualidad que muchas publicaciones especializadas en trekking de montaña lo ubiquen entre los diez mejores circuitos de senderismo del mundo, mientras la mayoría de agencias de viaje en el Perú ni siquiera lo mencionan en su catálogo.
La Cordillera Huayhuash se extiende apenas 30 kilómetros, al sureste de Huaraz, en el punto donde convergen las regiones de Áncash, Huánuco y Lima. En ese espacio relativamente reducido se concentran seis montañas que superan los 6,000 metros, entre ellas el Yerupajá (6,634 m), la segunda montaña más alta del Perú después del Huascarán, y una de las cumbres más altas de toda la zona tropical del planeta.
El circuito clásico recorre entre 120 y 130 kilómetros alrededor de toda la cordillera, generalmente en 8 a 12 días, casi siempre por encima de los 4,000 metros de altitud, con varios pasos de montaña que superan los 5,000 metros —el punto más alto suele estar en el Paso San Antonio o el Paso Trapecio, ambos por encima de los 5,000 metros—. Es, sin exagerar, una experiencia de montaña de un nivel de exigencia muy superior al de los trekkings más conocidos del país.
El Siula Grande (6,344 m), una de las cumbres centrales del circuito, es el escenario real de una de las historias de supervivencia más extraordinarias del montañismo mundial. En 1985, los alpinistas británicos Joe Simpson y Simon Yates ascendieron su cara oeste; durante el descenso, Simpson sufrió una fractura de rodilla, y en una decisión desesperada para evitar que ambos murieran, Yates cortó la cuerda que los conectaba, dejando caer a Simpson a una grieta glaciar. Contra todo pronóstico, Simpson sobrevivió, y logró arrastrarse durante días hasta el campamento base. Esta historia real fue narrada en el libro y posteriormente en el documental «Touching the Void» (1988 y 2003, respectivamente), que convirtió al Siula Grande en un nombre reconocido dentro del montañismo internacional, aunque sigue siendo prácticamente desconocido para el turista promedio que visita el Perú.
A diferencia del Camino Inca, donde el acceso se regula mediante un sistema centralizado de permisos gestionado por el Estado peruano, el circuito de Huayhuash atraviesa tierras de varias comunidades campesinas independientes, cada una de las cuales cobra su propia tarifa de ingreso al cruzar su territorio. Esto significa que el dinero que paga cada trekker no llega a una sola entidad centralizada, sino que se distribuye directamente entre las comunidades específicas cuyo territorio se atraviesa —un modelo de ingreso descentralizado, más parecido en espíritu al turismo comunitario que ya hemos descrito en otros destinos del Perú, aunque con una lógica de cobro distinta, organizada por tramos en lugar de por proyecto conjunto.

No hay senderos señalizados en buena parte del recorrido, ni la infraestructura de refugios o «tea houses» que sí existen en otros trekkings de los Andes: Huayhuash es, en esencia, una expedición de campamento, con burros que transportan el equipo y un cocinero que prepara las comidas en cada parador. Esta falta de infraestructura formal es, precisamente, lo que ha mantenido al circuito fuera del radar del turismo masivo —y lo que permite, todavía hoy, recorrer varios días sin cruzarse con otro grupo de trekkers.
La fauna de la zona refleja ese mismo aislamiento: la cordillera alberga cóndores, vizcachas, vicuñas y más de 85 especies de aves registradas, en un ecosistema de alta montaña que ha cambiado poco en las últimas décadas.
Huayhuash no es una extensión «un poco más difícil» del Camino Inca: requiere buena condición física, experiencia previa en trekking de varios días, y la disposición a aceptar condiciones de campamento en altitudes considerables, con cambios de clima repentinos incluso en temporada seca (de abril a septiembre, la más recomendada). No es, en otras palabras, el primer trekking de nadie —pero para quien ya tiene experiencia de montaña y busca un desafío genuino, lejos de las multitudes, es difícil encontrar un equivalente en el resto de Sudamérica.
Para viajeros con el nivel de experiencia adecuado, diseñamos expediciones al Huayhuash con logística de campamento completa, guías especializados en la zona, y la planificación de aclimatación necesaria en Huaraz antes de iniciar el circuito —una experiencia que reservamos para quienes realmente buscan ir más allá de los trekkings convencionales del Perú.